martes, 23 de agosto de 2011

Capítulo dos. Juntos para siempre.




Cuando entré en el bosque, Miguel estaba a mi lado tenía las manos entrelazadas con las mías. No escuché nada fuera de normal, lo único que percibía eran los ruidos de siempre, me detuve y me concentré un poco, fue entonces cuando escuché un llanto, aquello era un sonido nuevo para mis oídos, mas en algún lugar de mi cerebro reconocía el sonido, sabía que lo había escuchado antes pero no era capaz de asociarlo a nada. Miré a Miguel, solté su mano y me fui a la dirección de la que provenía el llanto, me encontré con un pequeño y hermoso niño sentado en el suelo, no sé exactamente pero calculo que tendría unos dos años, ¿por qué Miguel había traído un niño? Por increíble que parezca los latidos de su pequeño corazón no me llamaban tanto la atención como sí lo hacían sus llantos, sólo deseaba cogerlo y ofrecerle protección de todo el mal que pudiera haber a su alrededor, pero el problema es que… yo era el mal, yo era el peligro que le acechaba, no tenía sed tenia me había alimentado bien antes, necesitaba cogerlo y hacer que su llanto cesara.
Me acerque más a él, me arrodillé y extendí mis brazos, el pequeño que se encontraba a pocos metros, se levantó y comenzó a caminar hacia mi, con sus pequeños y torpes pasitos. Miguel ya estaba a mi lado, colocó su mano en mi cintura.
- Cuidado, amor, sólo es un niño –murmuró. Pero yo no quería hacerle daño a aquella preciosa criatura, sólo quería calmar su llanto y su miedo.
Cuando lo tuve lo suficientemente cerca, lo estreché contra mi pecho y me moví de un lado a otro con mucha suavidad para no hacerle daño, lo mecía con suavidad mientras me miraba con aquellos ojos castaños llenos de lágrimas, susurré una nana en su oído
que procedía de alguna parte de mi cerebro, y noté como le calmaba, apoyó su pequeña mano en mi pecho y fue cerrando sus ojos. Permanecí en silencio observando su sueño, era una criatura tan frágil…
- Amor, tengo que llevarle de vuelta, antes de que su madre despierte - dijo Miguel con los brazos extendidos, yo no quería apartarme de ese ser tan pequeño, sentía que debía protegerlo de todo el mal. Aún sabiendo que el peligro era yo, quería tenerle para siempre en mi vida.
- ¿No podemos quedárnoslo? Le supliqué a Miguel, que se acercó y me besó el pelo.
- Él tiene familia cariño.
No  quería apartarme de él, sentía que me pertenecía, sentía que ahora mi existencia en el mundo tenía un sentido, pero Miguel tenía razón él tenía una familia, una que nunca pondría su vida en peligro, y por encima de todo yo quería su bien, quería protegerlo no quería aceptarlo pero yo era un peligro para él. Con una dolor más fuerte que el dolor de la falta de sangre en mi cuerpo, entregué el niño a Miguel. Me quité la cadena que Miguel me regaló por mi cumpleaños y se la puse al pequeño, en la medalla estaba escrito: Juntos para siempre.
Permanecí quieta mientras Miguel se alejaba, sentí que una parte de mí, se estaba yendo con ese pequeño, espere sentada a que Miguel volviera. El sol comenzaba a salir cuando regreso cogiéndome entre sus brazos para llevarme a casa, me llevó hasta nuestro ataúd y una vez me hubo acostado, se tendió junto a mi, juntando sus manos con las mías.
- No quiero volverlo a intentar Miguel. Viviré así mientras dure esta eternidad.
- ¿Qué te pasa cariño?
Dejé escapar un profundo suspiro y en mantuve en silencio unos segundos.
- No es como yo pensaba, hoy me di cuenta de que lo más duro no es controlar la sed y dejar que una persona permanezca con vida. Lo más duro es conocer personas que perderé, personas que envejecerán y morirán mientras yo vivo una eternidad.
- Lo siento, te traje un niño, porque sabía que serías capaz de controlar tus instintos, sé que dentro de ti hay sentimientos. - Murmuró
- No creo que esté preparada, puedo esperar un poco más de tiempo. - Dije. Lo único seguro que tengo es el tiempo, tengo todo el del mundo, una eternidad.

Miguel siempre estaba pendiente de mí y sé que yo era la razón de su existencia, antes de conocer a aquel niño, sentirlo entre mis brazos, sentir su calor, él también era mi única existencia, pero sentía que aquel pequeño también era parte de ella ahora.
Miguel siempre se iba unas horas, antes de que yo me despertase, cuando volvía me traía libros. Después de mis cazas, los leía, eran tipo de libros, desde los más antiguos a los más modernos. Los humanos tenían unas mentes maravillosas y muy interesantes, siempre estaban intentando superarse a si mismos, superar sus logros  y muchas veces desafiando a la propia naturaleza.




2 comentarios:

  1. hola. acabo de llegar a casa y me tengo que acostar ya, pero no quería dejar de pasarme. gracias por tu comentario. :)
    como te imaginarás solo publico en internet. me encantaría ver una de mis historias hecha un libro de verdad, pero eso por el momento es solo un sueño. Mientras tanto, internet me tiene satisfecha. esper que sigas mi historia. prometo mañana pasar a leer la tuya! :)

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  2. hola de nuevo! :)
    como prometí, ya leí lo que escribiste. Como bien me decías, se nota que el castellano no es el idioma que manejás mejor, porque tenés algunos errorcitos (tal vez estaría bueno que lo pusieras en tu perfil para que la gente que pasa lo sepa). De todos modos, y teniendo en cuenta eso, está muy bien. Por los usos de las comas, es normal. En la vida diaria yo hago abuso de ellas. Pero como estudio traducción, me acostumbré a releer y corregirme a mi misma (aunque hay cosas que quedan).
    La historia en sí suena interesante, querría saber como sigue. Pero supongo que eso ya lo irás subiendo :)
    En cuanto a mí: sí, tengo todo registrado. No me gustó nunca la idea de subirlo a internet sin antes hacer eso. Y nunca busqué demasiado alguien para publicar porque veo que el mercado está sobresaturado y salvo que sea una genialidad no es fácil hacerlo. Además, tengo muchas ideas y muy poco tiempo, y no me gusta que me corran para escribir, así que así me manejo a mi ritmo. Estoy tratando de terminar una historia a tiempo para un concurso (ese que está ahí el banner sobre mi blog), pero no se si llego :S Ya la tenía lista, pero le empecé a hacer unos retoques y terminé por reescribirla casi completa.
    Pero bueno, en fin. Me alegra que te gustara mi historia. Yo voy a seguir pasándome por acá a ver la tuya, así que nos mantenemos en contacto :)

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